Zamora vuelve a abrirse a la cultura internacional con el Transgress Fest: música, arte y una reivindicación que no pierde vigencia

 

Zamora se prepara para una nueva edición del Transgress Fest, una cita que ha ido construyendo su propia identidad dentro del calendario cultural de la ciudad y que este año da un paso más allá de sus fronteras. El próximo 3 de octubre, las Aceñas de Cabañales serán escenario de la octava edición de un festival que reunirá propuestas procedentes de España, Reino Unido, Francia e Italia, con entrada gratuita.

Pero reducir el Transgress Fest a una sucesión de conciertos sería quedarse en la superficie. Detrás del cartel hay una apuesta por la diversidad artística, la cultura queer, la provocación estética y, sobre todo, por convertir el espacio público en un lugar donde diferentes formas de expresión puedan convivir.

De Zamora a Europa sin abandonar las raíces

Una de las claves de esta edición es precisamente su creciente dimensión internacional. La presencia de artistas británicos, franceses e italianos sitúa a Zamora dentro de un circuito cultural que habitualmente tiene sus principales focos en ciudades de mayor tamaño.

Entre los nombres internacionales anunciados figura Jan Doyle Band, procedente de Inglaterra, con una propuesta que transita por territorios como el new wave, el glam y el punk. Desde París llegará Anton, vinculado al universo del post-punk, mientras que Italia aportará a Marta Paradise, con una propuesta relacionada con el italo disco y los sonidos de los años ochenta, además de Sotiri, artista drag y visual.

La programación demuestra así que el festival no busca únicamente importar artistas conocidos. Hay una intención evidente de construir un mosaico de estilos y lenguajes, donde la música convive con la performance y la estética.

 

El escenario también será para quienes empiezan

Quizá uno de los movimientos más significativos de esta edición se encuentre lejos de los nombres internacionales.

El festival estrena «Emergentes pero urgentes», un apartado concebido para proporcionar visibilidad a artistas que están dando sus primeros pasos. La propuesta incorpora a las zamoranas Ashley G y Rufina Colofina, además de Living Dead Dolls, procedentes de Madrid y vinculadas al punk y al glam punk.

Esta decisión introduce una cuestión importante: si un festival pretende consolidarse culturalmente, no basta con traer propuestas de fuera. También necesita generar oportunidades para quienes crean dentro.

Y ahí el Transgress Fest encuentra uno de sus puntos de interés: la internacionalización no sustituye al talento local, sino que pretende ponerlo en el mismo escenario.

Mucho más que música

La programación incluye también nombres procedentes de diferentes puntos de España. Las Fellini, desde Bilbao, aportarán su particular mezcla de punk y electro drag; King G, vinculada al rap catalán; Keunam, conocido por su trabajo como actor de doblaje, creador de contenido y artista drag; y Crisis de Personalidad, formación barcelonesa que prepara un tributo a New York Dolls. La artista zamorana La Sorny ejercerá además como anfitriona.

El resultado es una programación deliberadamente heterogénea.

Y esa heterogeneidad parece ser precisamente una de las señas de identidad del festival.

Porque aquí no hay únicamente una cuestión de estilos musicales. Hay también una reivindicación de la libertad individual y de la posibilidad de expresarse públicamente sin tener que encajar necesariamente en los moldes convencionales.

El contexto también importa

Durante la presentación de la programación, el concejal de Turismo, Christoph Strieder, situó el festival dentro de un contexto marcado por la preocupación ante los delitos de odio y las agresiones relacionadas con la orientación sexual y la identidad de género. Desde el Ayuntamiento se defendió que este tipo de actividades pueden funcionar como espacios de convivencia y sensibilización.

La concejala de Igualdad, Auxiliadora Fernández, presentó asimismo la tercera edición del Orgullo Escambrado, que pretende incorporar al calendario zamorano una jornada específica de reivindicación LGTBIQ+.

La elección de octubre no es casual. Según explicó Fernández, se pretende evitar que las reivindicaciones vinculadas al Orgullo queden absorbidas por las celebraciones de San Pedro, que coinciden con el tradicional 28 de junio.

Las Aceñas como escenario

Hay otro elemento que merece atención: el lugar elegido.

Las Aceñas de Cabañales, junto al Duero, aportan al festival un escenario muy diferente al de una sala convencional. El patrimonio y el paisaje zamorano se convierten así en parte de la experiencia.

El 3 de octubre, desde las 17:00 horas, música, performances, arte, mercado y propuestas gastronómicas compartirán espacio junto al río. El acceso será gratuito.

La elección permite además que el festival mantenga una de sus características fundamentales: sacar determinadas expresiones culturales de los circuitos cerrados y acercarlas al público general.

Una ciudad que busca nuevas formas de contar quién es

El Transgress Fest llega a su octava edición y su evolución permite observar algo más amplio: Zamora está utilizando cada vez más sus espacios urbanos y patrimoniales como escenario de propuestas culturales diferentes.

El festival no pretende ser únicamente una fiesta. Su organización lo plantea como un encuentro alrededor de la música, el arte y la autoexpresión, mientras las instituciones participantes subrayan su dimensión de convivencia y reivindicación.

Y quizá ahí se encuentre la verdadera noticia.

No solamente en que artistas de Italia, Inglaterra, Francia y distintos puntos de España vayan a reunirse en Zamora, sino en que una ciudad de tamaño medio esté intentando construir un espacio propio para expresiones culturales que durante mucho tiempo encontraron más dificultades para ocupar el centro de la escena.

El próximo 3 de octubre, las Aceñas volverán a ser el punto de encuentro. Esta vez, el escenario estará preparado para quienes llegan de lejos, pero también para quienes están empezando a construir su propia voz aquí.

Transgress Fest 2026 no solo importa artistas: importa también una conversación sobre libertad, diversidad y cultura que pretende prolongarse más allá de una tarde de conciertos.