La séptima edición de la Feria Internacional de
Enoturismo (FINE) volverá a convertir a la ciudad de Valladolid en punto de
encuentro para el turismo del vino los días 3 y 4 de marzo. La cita reunirá a
profesionales procedentes de 21 países y aspira a consolidarse como uno de los
principales escaparates internacionales de este segmento especializado.
El evento tendrá lugar en la Feria de Valladolid, donde
se darán cita unas 140 bodegas, hoteles y rutas enoturísticas de España. A
ellos se sumarán propuestas llegadas desde Portugal, Italia y Eslovenia, que
presentarán su oferta a 93 turoperadores y agencias de viajes centradas en
experiencias vinculadas al vino. Entre los mercados con mayor representación
destacan España y Estados Unidos, seguidos de Brasil y Portugal.
La
apertura al oleoturismo
Una de las principales novedades de esta edición es la
incorporación del oleoturismo como línea complementaria. La organización
considera que el turismo del aceite de oliva puede actuar como aliado natural
del enoturismo, ampliando el abanico de experiencias para visitantes
interesados en el mundo agroalimentario y en los paisajes productivos. Esta
apuesta responde, además, al crecimiento de este tipo de iniciativas en la
provincia.
El programa incluye también un bloque dedicado al
análisis del sector. La conferencia inaugural correrá a cargo del profesor
alemán Gergely Szolnoki, que abordará el papel del enoturismo como herramienta
estratégica para construir destinos turísticos con identidad propia.
Plataforma
de negocio y posicionamiento exterior
La feria nació con vocación comercial. Según explicó la
directora de Desarrollo de Feria de Valladolid, Sonia Beltrán, FINE está
concebida como un espacio de encuentro entre oferta y demanda, con más de 2.000
entrevistas profesionales ya programadas. El objetivo, añadió, es reforzar la
imagen de España como destino de referencia en turismo del vino en los mercados
internacionales.
La diversidad del sector se reflejará en la presencia de
bodegas y territorios punteros, entre ellos zonas tan reconocidas como Ribera
del Duero o Rioja, que mostrarán propuestas adaptadas a distintos perfiles de
viajeros.
Respaldo
institucional
El presidente del Comité Ejecutivo de la Feria de
Valladolid, Víctor Caramanzana, subrayó la evolución del certamen desde su
primera edición en 2020 y destacó que la pasada convocatoria marcó un antes y
un después al adquirir una dimensión internacional. También agradeció el apoyo
de las administraciones locales y autonómicas.
Desde la Diputación de Valladolid, su responsable de
Promoción Agroalimentaria y Turismo, Moisés Santana, recordó que la provincia
cuenta con denominaciones de origen de prestigio, paisajes singulares y un
notable patrimonio histórico. En su opinión, FINE contribuye a situar a
Valladolid en el mapa global del enoturismo y a reforzar su imagen como destino
de calidad.
En la misma línea se pronunció la concejala de Turismo,
Blanca Jiménez, quien defendió que la feria ya es una cita consolidada en el
calendario internacional del vino. A su juicio, su celebración en Valladolid
responde tanto a la tradición vitivinícola de la ciudad como a su capacidad
para acoger eventos con impacto económico y proyección exterior.
Por parte del gobierno autonómico, la viceconsejera de
Acción Cultural, Mar Sancho, destacó el papel de la Junta de Castilla y León en
la feria, donde el enoturismo figura como uno de los productos prioritarios
para la internacionalización del destino. La Junta contará con un espacio
promocional conjunto que agrupa a los nueve territorios certificados de la Comunidad.
Castilla y León lidera actualmente la oferta nacional de
enoturismo, con nueve de las 37 rutas del vino existentes en España. En 2024
estas rutas recibieron 624.460 visitantes, un 3,8 % más que el año anterior. Un
dato que refuerza la idea de que FINE no solo es un escaparate, sino también
una herramienta estratégica para consolidar a la región como referente del
turismo vinculado al vino.
