La provincia de Zamora, en el noroeste de Castilla y
León, es un territorio donde el Carnaval esa fiesta de máscaras, ritos,
disfraces y transgresión social millones de veces representada en todo el mundo
adquiere un carácter singular: mezcla de festividad popular moderna y
arraigadas tradiciones etnográficas que hunden sus raíces en rituales
prerromanos y en las antiguas mascaradas de invierno.
El
Carnaval urbano: Zamora capital
En la ciudad de Zamora, la fiesta carnavalesca organiza
cada año un amplio programa de eventos que atrae tanto a locales como
visitantes. El Carnaval se celebra durante varios días generalmente desde
finales de febrero hasta principios de marzo con desfiles, pasacalles,
concursos de murgas, actuaciones callejeras y actividades para todas las edades,
desde talleres infantiles y parques temáticos hasta actuaciones nocturnas y
celebraciones populares.
Entre los momentos más emblemáticos destacan los desfiles
de Carnaval, que recorren las principales calles de la ciudad con charangas,
comparsas y grupos disfrazados; las actuaciones de murgas que combinan sátira y
humor y las fiestas de disfraces en espacios públicos como la Plaza Mayor.
El cierre de la festividad se suele hacer con la
tradicional quema y entierro de la sardina, un rito simbólico que marca el
final de la juerga y el inicio de la Cuaresma, con desfiles en riguroso luto y
la participación popular en la plaza principal.
Carnaval
y anonimato: la tradición de Toro
La ciudad de Toro, también en Zamora, mantiene un carnaval
con identidad propia dentro de las fiestas de la región. Según el portal del
turismo de Castilla y León, su carnaval incluye concursos de disfraces,
concentraciones de murgas, comparsas, desfiles y el tradicional entierro de la
sardina, además de eventos culturales y conciertos.
La fiesta mantiene elementos de la fiesta popular urbana,
pero también rememora costumbres locales y juegos festivos que se han
transmitido de generación en generación.
Mascaradas
tradicionales: un carnaval ancestral
Más allá de los desfiles urbanos, la provincia de Zamora
conserva un rico patrimonio de mascaradas y fiestas populares vinculadas al
Carnaval y al invierno que constituyen uno de los tesoros culturales más
interesantes de Castilla y León.
Estas mascaradas rurales, muchas de ellas declaradas de
interés turístico regional o local, son manifestaciones con origen en antiguas
celebraciones prerromanas o medievales que han llegado hasta hoy con
variaciones locales. En distintos pueblos surgen figuras como:
Zangarrón
de Sanzoles: personaje tradicional que recorre las calles
con máscara, cencerros y trajes coloridos, asociándose tanto al solsticio de
invierno como a las fiestas de Carnaval.
Carnavales
de Villanueva de Valrojo: donde diablos y cencerros
se mezclan con personajes carnavaleros en un ambiente festivo de domingo a
martes de Carnaval.
Obisparra,
Carochos y Tafarrón: manifestaciones de mascaradas en otras
localidades de Aliste y Sanabria, con vestimentas y ritos propios de cada
localidad.
La
Vaca Bayona de Almeida de Sayago: tradición carnavalesca en
la que un personaje simboliza la vaca con armazón de madera y máscara.
Este mosaico de personajes, trajes, campanas, máscaras y
ritmos no sólo es un espectáculo visual, sino que representa un patrimonio cultural
profundo, vinculado a la identidad de cada comunidad, a la expulsión de los
malos espíritus del invierno y a la bienvenida de la primavera.
Festival
de la Máscara: hermanando tradición y contemporaneidad
Además de las celebraciones locales, la provincia de
Zamora organiza fuera del calendario estrictamente carnalesco el Festival de la
Máscara Ibérica, que reúne cada año a más de treinta grupos y cientos de
participantes de España y Portugal para exhibir y celebrar las mascaradas
tradicionales.
Este evento refuerza la dimensión transfronteriza de la
cultura de la máscara en la “La Raya” (frontera hispano-lusa) y sirve como
escaparate de tradiciones que tienen siglos de antigüedad, poniendo en valor el
legado etnográfico, histórico y cultural de Zamora y sus comarcas vecinas.
Un
carnaval vivo, entre cultura y fiesta
Los Carnavales en Zamora combinan, por tanto, dos caras
de una misma moneda: por un lado, la fiesta popular moderna, marcada por el
color, la música, los disfraces y los eventos urbanos integradores; por otro
lado, las mascaradas tradicionales, arraigadas en los pueblos, que representan
formas ancestrales de expresión festiva que han sobrevivido a la modernidad.
En un momento en que muchas festividades rurales compiten por sobrevivir, la conservación y promoción de estas tradiciones demuestra no sólo el valor etnográfico de Zamora, sino también su potencial turístico y cultural en un contexto europeo más amplio.
