Zamora da un paso decisivo hacia la renovación de su
estación de autobuses, un proyecto largamente demandado que comienza a
materializarse tras la firma del Protocolo General de Actuación entre el
presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, y el
alcalde de la ciudad, Francisco Guarido. El acuerdo sienta las bases para una
intervención integral que contará con una inversión aproximada de siete
millones de euros y permitirá sustituir la actual infraestructura por un
espacio moderno, accesible y adaptado a las necesidades actuales del transporte
por carretera.
El compromiso institucional incluye la cesión de la
estación por parte del Ayuntamiento de Zamora a la Junta de Castilla y León,
una operación que será formalizada en el próximo pleno municipal. El
Consistorio ha gestionado estas instalaciones desde la década de los noventa,
por lo que este paso resulta clave para desbloquear definitivamente el
proyecto.
Tras la firma, el alcalde Francisco Guarido subrayó el
impacto urbano de la actuación, comparándola con otras grandes obras de
transformación realizadas en la ciudad. Según explicó, la nueva estación no
solo modernizará el servicio de transporte, sino que contribuirá a dinamizar el
entorno y favorecer la actividad comercial de la zona.
El proyecto ya se encuentra en fase de licitación y,
según avanzó el regidor, el objetivo es agilizar al máximo los trámites para
que las obras comiencen cuanto antes. La previsión municipal apunta a que a lo
largo de 2026 puedan apreciarse ya los primeros avances visibles de la
construcción.
Por su parte, el presidente de la Junta destacó que este
acuerdo supone el primer paso para dotar a Zamora de una estación de autobuses
de referencia dentro de la red autonómica. Fernández Mañueco recordó que el edificio
actual fue inaugurado en 1990 y que, pese a una reforma realizada hace más de
dos décadas, presenta carencias que se han convertido en problemas
estructurales con el paso del tiempo.
La futura terminal se levantará sobre la misma parcela
que ocupa la estación actual y supondrá una transformación completa del
espacio. El diseño plantea un edificio de una sola planta, lo que permitirá
eliminar barreras arquitectónicas y desniveles, facilitando una circulación
fluida entre las zonas de espera y las dársenas, con accesos más cómodos y
seguros para los viajeros.
El proyecto incluye también una nueva organización de las
dársenas, una zona de espera exterior cubierta, una renovación integral de la
imagen arquitectónica y la creación de un aparcamiento y un área comercial en
superficie, aprovechando parte de la huella del edificio existente. Con ello,
se busca integrar la estación en el tejido urbano y potenciar su papel como
nodo de actividad.
Sostenibilidad y eficiencia energética
Uno de los ejes fundamentales de la nueva estación será la sostenibilidad. La
infraestructura incorporará soluciones de alta eficiencia energética, como una
envolvente térmica de alto rendimiento, sistemas de climatización eficientes,
carpinterías con elevado aislamiento y una cubierta diseñada para minimizar las
pérdidas energéticas, lo que permitirá reducir el consumo y las emisiones.
Asimismo, contará con un sistema de gestión centralizada que permitirá automatizar accesos, regular los flujos de viajeros y optimizar el estacionamiento de autobuses, mejorando la funcionalidad y la experiencia de los usuarios. Con esta actuación, Zamora se prepara para disponer de una estación de autobuses moderna, sostenible y acorde a las exigencias del transporte público del siglo XXI.
