Puertatierra: dormir donde Cádiz empieza a contar su
historia
Hay hoteles que una recuerda por una piscina, por unas
vistas espectaculares o por un diseño de revista. Y hay otros que se recuerdan
por algo menos evidente: por la sensación de haber estado, aunque solo fuera
durante unos días, en el lugar adecuado. El Hotel Monte Puertatierra, en Cádiz,
pertenece para mí a esta segunda categoría.
Llego a la Avenida de Andalucía y enseguida entiendo una
de las principales virtudes del establecimiento: su situación. El hotel se
encuentra junto a la zona de Puertatierra, a apenas unos metros de la playa de
Santa María del Mar y en uno de los principales accesos a la ciudad. Desde
aquí, Cádiz se presenta en una especie de transición permanente: detrás queda
la ciudad nueva; hacia delante, las murallas y el casco histórico.
Es una ubicación que invita a caminar. Salgo del hotel y
en pocos minutos puedo estar frente al Atlántico, pero también emprender el
paseo hacia el Cádiz más antiguo. La Puerta de Tierra, la Catedral, el teatro
romano o las calles estrechas del centro histórico quedan al alcance de una
caminata. Y eso, en una ciudad como Cádiz, es mucho más importante de lo que
parece: aquí caminar no es únicamente desplazarse, sino una forma de descubrir.
El Puertatierra es un hotel de cuatro estrellas que
apuesta más por la comodidad que por el efectismo. Sus habitaciones son
amplias, modernas y están pensadas para descansar, con aislamiento acústico,
aire acondicionado, wifi y espacios de trabajo. Es, en definitiva, un
alojamiento que parece entender que quien visita Cádiz necesita una buena cama
tanto como una buena dirección.
Pero si tuviera que elegir un elemento que termina
definiendo mi impresión del hotel, no sería la decoración ni siquiera su
ubicación. Sería el trato humano.
Las opiniones de los huéspedes coinciden especialmente en
este punto. En las valoraciones recientes, el personal obtiene algunas de las
puntuaciones más altas, y se repite una idea: la amabilidad. En Booking, por
ejemplo, el establecimiento alcanza actualmente un 9,1 sobre 10, con una
valoración especialmente elevada para el personal, mientras que Tripadvisor lo
sitúa entre los hoteles mejor valorados de Cádiz.
Y esa circunstancia tiene importancia porque un hotel
puede tener una habitación impecable, una cama cómoda y una ubicación
privilegiada, pero difícilmente consigue convertirse en un lugar agradable si
quienes trabajan en él hacen que el huésped se sienta como un número.
El Puertatierra tampoco pretende ser un hotel boutique
escondido entre las callejuelas del casco antiguo. Su personalidad es
diferente. Está en una avenida abierta, junto al mar y cerca de una de las
arterias principales de Cádiz. Tiene algo de hotel urbano y algo de refugio
para quien llega buscando playa. Esa combinación explica buena parte de su
atractivo.
La playa de Santa María del Mar está prácticamente al
lado. Basta con cruzar y caminar unos minutos para encontrarse con la arena y
el Atlántico. Después, cuando cae la tarde, uno puede regresar al hotel,
ducharse, descansar y salir de nuevo hacia el centro. Es una rutina sencilla,
pero precisamente ahí está uno de los encantos del lugar.
También encuentro un establecimiento especialmente cómodo
para quienes llegan en coche, ya que dispone de aparcamiento privado. Cuenta
además con restaurante, bar, gimnasio, servicio de habitaciones y recepción
abierta las 24 horas.
¿Es perfecto? No. Y quizá tampoco tenga sentido que lo
sea. Algunas opiniones señalan que determinadas zonas comunes podrían tener más
personalidad y que el desayuno podría ofrecer mayor variedad. Hay huéspedes que
encuentran algunos espacios algo impersonales.
Pero ahí aparece, precisamente, una de las claves de mi
valoración: el Puertatierra no necesita disfrazarse de otra cosa.
No es un palacio reconvertido ni pretende competir con
los hoteles de lujo del centro histórico. Su fortaleza está en otro sitio: en
permitir que Cádiz quede cerca. Muy cerca. En poder desayunar, caminar hasta la
playa, acercarse al centro histórico, regresar a descansar y volver a salir
cuando la ciudad empieza a iluminarse.
Mientras camino de regreso al hotel, pienso que quizá esa
sea la mejor manera de medir un alojamiento: no por la cantidad de servicios
que enumera en su página web, sino por lo fácil que resulta disfrutar de la
ciudad desde su puerta.
Y desde la puerta del Puertatierra, Cádiz está prácticamente
ahí fuera.
El mar está ahí fuera.
La historia también.
Solo hay que salir a buscarla.



