El título de este reportaje no es mío. Saramago comenzó el primer capítulo de su obra, Viaje a Portugal, precisamente en Rihonor; una aldea única no solo por su ubicación al norte de la Sierra de la Culebra sino también por pertenecer a dos países distintos.
No existe un paso fronterizo. En un punto indeterminado
del camino, el empedrado, en el lado portugués y algunos elementos
arquitectónicos permiten darnos cuenta de que hemos cambiado de país.
Rihonor para los sanabreses o Rio de Onor para los
portugueses es un núcleo de población rural situado a orillas de río Fontano.
Sus habitantes, la mayoría de edad avanzada, conviven como una sola comunidad y
se comunican indistintamente en los dos idiomas
paseando entre el povo de cima y el
povo de abaixo.
Una sola cultura y un solo sentir, tal como ellos mismos
lo cuentan, para un lugar con dos husos horarios y dos administraciones
diferentes.
Y es que Rihonor reúne algo muy importante. Un pasado,
unas tradiciones comunes y una lengua que no entiende de fronteras.
Tradicionalmente, Sanabria y Portugal vivieron As costas,
dándose la espalda. La climatología adversa y la sinuosa y deficiente carretera
dificultaron una comunicación que hubiese enriquecido a ambas partes. Dos zonas
rurales fronterizas con infinitas posibilidades, pero igual de dejadas de la
mano de dios. Aunar esfuerzos y acercar culturas es algo que lleva haciéndose
con proyectos de colaboración trasfronteriza, desde hace tiempo.
Os
invito a conocer mi comarca, Sanabria.
Os invito también a dar un paso más, atravesar la
frontera y recorrer Tras- os Montes, la continuación natural de esta, en el
lado portugués. Recorrer los treinta y ocho kilómetros de curvas que separaban
las localidades de Puebla de Sanabria y Rihonor es, a pesar de las curvas, un
trayecto agradable salpicado de aldeas, valles, y en pleno corazón del Parque
Natural de Montesinho.
Es más lo que nos une, que lo que nos separa.


