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Rabanales

 

Según investigaciones recientes, pudo ser la capital de los zoelas, siendo por tanto el posible emplazamiento de Curunda Caesara. Además, pudo ser un referente destacable de la variante sur tras la bifurcación en Figueruela de Arriba de la Vía XVII del Itinerario Antonino, la calzada romana que conectaba Braga y Astorga.

Su pasado está parcialmente documentado y de él destaca la existencia, aún perceptible, de los cuatro castros que se han documentado en su término. De ellos hay tres protohistóricos: el de «San Juan» del que se han extraído monedas, el de «Gallinera» del que se han extraído restos cerámicos y el de «La Luisa». Además está «El Castrico» que es el que más restos arqueológicos ha aportado y que alberga una necrópolis romana, estando aún pendiente de determinar su cronología anterior.

Son numerosos los vestigios de cronología romana que se han hallado en esta localidad. Entre ellos destaca una inscripción dedicada al emperador César Augusto, Hijo del Divino (s. II a. C.) que se supone fue un pedestal de una estatua. Este, y otros hallazgos, refuerzan la posible existencia de una variante del trazado de la Vía XVII que pasaría por Rabanales. Los habitantes de esta localidad, en la convicción de su pasado romano, exhiben en la actualidad un busto del emperador romano César Augusto en la plaza Mayor.

Fue uno de los territorios reconquistados por el Reino de León, en el que se integró, por lo que se vio afectado por el proceso repoblador que emprendieron sus monarcas. Además sufrió los conflictos bélicos que surgieron entre los reinos leonés y portugués tras la independencia de este último en 1143, ocasionados como consecuencia de las disputas por el control de determinados territorios fronterizos, entre los que estaban los de la comarca de Aliste y que se zanjaron con el Tratado de Alcañices de 1297.

Ya en la Edad Contemporánea, con la creación de las actuales provincias en 1833, Rabanales fue adscrito a la provincia de Zamora, dentro de la Región Leonesa, la cual, como todas las regiones españolas de la época, carecía de competencias administrativas. En 1834 se integró en el partido judicial de Alcañices y en torno a 1850 se incorporaron a este municipio las localidades de Fradellos, Grisuela, Matellanes y Ufones.

En 1973 incorporó el término de Mellanes, localidad que hasta entonces perteneció al extinto municipio de Ceadea. Rabanales dependió del partido judicial de Alcañices hasta que este fue suprimido en 1983 y sus municipios traspasados para engrosar el partido judicial de Zamora. Tras la constitución de 1978, Rabanales pasó a formar parte en 1983 de la comunidad autónoma de Castilla y León, en tanto localidad de un municipio integrado en la provincia de Zamora.

Una de las estelas empotradas en el crucero exterior de la iglesia, de mármol blanco veteado y con rueda de doce radios curvos, lleva la inscripción romana Val(erio) Rufino / Attianus Rufus / patri. La pieza fue copiada y dibujada por primera vez en 1817 por el arquitecto de Zamora Manuel Sipos en el marco del Pleito antiseñorial de Aliste, cuando los procuradores síndicos de la comarca la presentaron junto a otras estelas de Sejas, San Mamed, Flores y la propia Alcañices como supuestos escudos de armas templarios. La defensa de la marquesa desmontó esa atribución, mientras que el peritaje dejó documentadas las piezas con un detalle que ha permitido a la epigrafía moderna restituir incluso las cinco hoy perdidas. Investigaciones recientes vinculan la estela y otras inscripciones de la localidad con el yacimiento de El Castrico, ocupado en los siglos I y II.

La iglesia parroquial fue construida durante el reinado de los Reyes Católicos, y su capilla, está hecha, en gran parte, con materiales romanos. Bien sean hermosos sillares de granito de 1,10 x 1,23 y 0,40 o 0,50 de grueso, o bien estelas sepulcrales y otras piedras labradas.

En sus alrededores han sido descubiertas diversas sepulturas entre la abundante pizarra. También se extrajo, además, un sarcófago de granito. Todos estos vestigios apuntan a un origen ya cristiano, aunque sin datar su época exacta.

Cuatro castros rodean el pueblo. El Castrico, sobre un altozano; el Castro de la Gallinera, al norte; el Castro de San Juan, al poniente y el Castro de la Luisa, más retirado, al mediodía. Todos ellos conservan, en mayor o menor medida, sus obras de defensa.

El "Falo", símbolo de la fecundidad y de la vida en casi todas las mitologías, se encuentra situado junta a la iglesia. Su origen se presupone romano, dado la utilización que como símbolo hicieron a lo largo de su extenso imperio. Este podría ser también el origen de los situados en Rabanales, Ufones y otras localidades próximas.

Rabanales venera a San Blas, el 3 de febrero, y hace lo propio con San Salvador, el 6 de agosto. El 4 de diciembre de 1714 el sumo pontífice Clemente XI concedía a la Santa Hermandad de San Blas de Rabanales un rosario de indulgencias, destacando entre ellas la "Plenaria" a todos aquellos cofrades que "confesados y comulgados, visiten la capilla del santo patrono san Blas cada 2 de febrero". La primera vez que se bendijeron y se consiguieron las indulgencias por los hermanos y por los devotos fue el 2 de febrero de 1715.

Hasta Rabanales llegaron entonces devotos de todos los pueblos de los alrededores. Todos para recibir la indulgencia plenaria y la remisión de los pecados que se obtenían por parte de los cofrades también en el día de su muerte "confesando y comulgando y, no pudiendo, estando contritos e invocando con el corazón y con la boca el nombre de Jesús". Tras los actos religiosos tuvo lugar la subasta del Ramo.