Riofrío de Aliste
El término de Riofrío supone una tierra poblada desde muy
antiguo, tal y como atestiguan los numerosos castros de la Edad de Hierro que
podemos observar a lo largo de toda la sierra de la Culebra. Estos enclaves
presentes también por otras zonas montañosas de España, tenían una función
defensiva, y sus pobladores eran de origen astur, pueblo prerromano que se
ubicaba al oeste del río Ástura (actualmente denominado Esla).
Con la llegada de los romanos a la península, se produjo
una articulación del territorio para dar salida a las numerosas materias primas
que por estas tierras había, entre ellas el hierro. Así, se observan multitud
de escorias (restos de alguna fundición) donde se conservan aún en día
topónimos que hacen referencia a estas explotaciones, algunas de ellas cercanas
a Riofrío (Ferreras, Ferreruela,...), al igual que restos de la calzada que
unían Braga y Astorga.
Del paso de la civilización árabe se debe hacer
referencia a la toponimia, ya que no han quedado restos arquitectónicos o
materiales que lo evidencien. Dentro del municipio, el topónimo Sarracín de
Aliste pudiera provenir de sarraceno, nombre dado por los cristianos a los
árabes. Sin embargo, esta última hipótesis, sugerida por Vernet Ginés (1959),
parece improbable, dado que exige una preservación del lenguaje que va más allá
de la mera memoria léxica.Y es que Sarracín era un nombre bastante frecuente en
la Edad Media dentro de los reinos cristianos, especialmente en la etnia
mozárabe (cristianos que habían estado o estaban aún bajo dominio musulmán).
Como nombre personal, daba lugar a apellidos patronímicos: así en 1094 un tal
Vermut Sarraciniz (= Bermudo Sarracínez, en Valle de Salmas, junto a Zamora).
En un documento en latín de 852 firma un “Sarrazinus presbiter testis”.
Asimismo, en la documentación del reinado de Fernando I de León se recoge un
"Sarracín Núñez", mientras que en el siglo X se recoge como
apellido este topónimo, siendo "Nuño Sarracín" un magnate cercano a
Ordoño IV de León.
En todo caso, durante la Reconquista tuvo lugar una
importante repoblación de la zona, quedando integrado el término de Riofrío en
el Reino de León. En las comarcas de Aliste y Tábara este proceso dejó su
huella en algunos de los nombres de las localidades, ya que tomaron el del
origen de sus repobladores, como en los casos de Gallegos del Río y Gallegos
del Campo (repoblados con gentes de Galicia), Bercianos de Aliste (repoblado
con gentes de la comarca leonesa del Bierzo) o Faramontanos de Tábara
(repoblado con gente de las montañas del norte, a los que se denominaba foramontanos),
etc.
Ya en la Edad Moderna, a partir del siglo XV podemos
hablar en Aliste de una economía claramente de subsistencia basada en la
agricultura y ganadería, hecho que se prolonga hasta bien entrado el
siglo XX. Según el catastro del marqués de la Ensenada de 1752 habría que
resaltar la gran importancia que tenían los molinos y batanes situados en las
riberas de los ríos y arroyos del municipio, con 28 molinos y 4 batanes.
En esta época, Riofrío pertenecía al Partido de Tábara,
al igual que Abejera, tal y como recoge Tomás López en su Mapa de la Provincia
de Zamora de 1773. Sin embargo, las localidades de Sarracín y Cabañas se
encontraban integradas dentro del Partido de Alcañices. Es por ello que Riofrío
fue popularmente conocido hasta 1917 como Riofrío de Tábara (aunque
oficialmente se denominaba Riofrío simplemente), mudando entonces su nombre a
Riofrío de Aliste.
Precisamente en la Edad Moderna fue fundada la pedanía de Abejera, que tuvo su carta de naturaleza en el año 1541, debiéndose al Señorío de Tábara, señorío que posteriormente fue elevado a la categoría de Marquesado, y del cual dependieron Abejera y Riofrío.
En el siglo XIX, al crearse las actuales provincias
en la división provincial de 1833, Riofrío quedó encuadrado en la provincia de
Zamora, dentro de la Región Leonesa, siendo adscrito un año después al partido
judicial de Alcañices, al cual perteneció hasta 1983, cuando fue suprimido el
mismo e integrado en el partido judicial de Zamora.
Asimismo, en torno a 1850, el término de Riofrío tomó su
actual extensión territorial, al integrar en su seno a las localidades de
Abejera, Sarracín de Aliste y Cabañas de Aliste. A mediados del siglo XIX
el lugar tenía contabilizada una población de 152 habitantes.
Hasta la reforma de la nomenclatura municipal de 1916 el
municipio se llamaba simplemente Riofrío. En dicha fecha su nombre fue
modificado por el de Riofrío de Aliste.
Su paisaje ha sido humanizado desde antiguo con presencia
de castros en la sierra de la Culebra, y en la sierra de Sesnández (el Castrico
y alto del Castro en Abejera), y unas antiguas minas de origen romano entre
Cabañas y Sarracín de Aliste. De tiempos más modernos, mejor conservados y
fruto de la integración humana con el medio tenemos:
Vivienda
y construcción auxiliar tradicional: La comarca presenta un
poblamiento concentrado con construcciones típicas que aprovechan desde antiguo
los recursos naturales (pizarra y cuarcita) así como por la explotación de la
madera (roble, olmo...) en balconadas y puertas. La casa típica de Riofrío,
responde a una serie de parámetros que son comunes en la comarca, estas
características son la presencia de un corral delantero con un gran portalón de
madera que hace las veces de entrada, al fondo se encuentra la vivienda
propiamente dicha, suele ser de dos plantas. La planta baja se articula en
torno a la cocina con su chimenea y horno, localizándose también los cuartos y
despensa. La planta de arriba forma el “sobrao”, utilizado como almacén y
trastero. También encontraremos diseminados por los pueblos pajares, fruto de
la vocación ganadera donde se almacenaba la paja y la hierba segada en el
verano para que las reses tuvieran alimento en invierno. También debemos
mencionar la utilización del adobe como material de construcción sobre todo en
las partes superiores de las edificaciones.
Edificación
civil y religiosa: La iglesia es de nueva construcción, ya que
la antigua fue pasto de las llamas el 15 de agosto de 1969. Existe también en
Riofrío una ermita.
Molinos:
Aprovechando los cursos de agua de cierta entidad han sido frecuentemente
utilizados para moler el grano y obtener piensos para el ganado y harina para
la fabricación de pan. Para su construcción se utilizó la abundante piedra de
la zona, tanto cuarcita como pizarra. En su interior, formado por los
mecanismos que permitan la molienda (rodezno, muelas, navija, tolva, tarabillo,
farnero...) se utilizaba madera y en piedra. El número de molinos era
históricamente muy importante aunque se han ido perdiendo debido al abandono,
así por ejemplo en Riofrío hubo 17 molinos y un batán.
Cortinas: En
la zona de cultivo, para separar los terrenos y las huertas, se utilizaron
lajas de piedra (cuarcita y pizarra) para construir muros de mampostería en
seco.
Corrales
o pariciones: Son construcciones para guardar el ganado,
utilizados por los pastores desde antiguo para proteger a las ovejas de las
inclemencias del tiempo y del ataque del lobo. En Riofrío se pueden localizar
en seis zonas: Valdemolinos, Majadales, Tozalfreno, Los Sarcios, Las Devesinas
y Valderrodrigo; en general dispersos por las faldas de la sierra, en las
majadas donde suele descansar el ganado. Son construcciones rudimentarias
utilizando los materiales y elementos que ofrece el territorio, unos muros de
cuarcita de forma redonda, ovalada o cuadrada y un techo de brezo o urz apoyado
en vigas de roble que a su vez se sustentan en grandes lajas de pizarra. La
parte central del corral está descubierta. Estos corrales se encuentran en
diferente estado de conservación ya que algunos están en desuso y el abandono
ha provocado que se derrumbe parte o la totalidad de la construcción.
Fraguas:
destinadas para la fabricación de herramientas y utensilios de hierro. Se
conserva aún activa la de Riofrío de Aliste a orillas del río Becerril.
Palomares:
Construcciones con las que dar cobijo a las palomas, principalmente zurita y
bravía. Riofrío conserva todavía muestras de este tipo de construcción, cuya
característica principal es la de estar realizados en piedra y barro, fruto
seguramente de ser zona de transición entre Tierra de Campos (construidos en
barro) y Tras-os-montes (en piedra).
Pontones
y puentes: grandes piedras colocadas sobre los arroyos para
vadearlos. Se pueden observar en casi cualquier arroyo de Aliste, en Riofrío
existen varios en el mismo núcleo.
Aparte de las fiestas patronales que se celebran en época
estival, la Semana Santa y otras
festividades, destaca por su notoriedad y singularidad cultural la "mascarada de invierno que en Riofrío se
celebra el 1 de enero bajo la denominación de los Carochos. Esta festividad ha sido declarada "Fiesta de Interés Turístico Regional de Castilla y León",
y en ella intervienen once personajes, cada uno de ellos con su propia
indumentaria y utensilios (máscaras, tenazas, polainas, cencerros, capa,
corcho...) y que pueden dividirse en tres grupos:
Los
diablos: carocho grande y carocho chiquito.
Los
guapos: el galán, la madama, el del tamboril y el del cerrón.
Los
ciegos: el molacillo, el ciego de atrás, la filandorra, el
gitano y el del lino.
Todos ellos son representados por mozos del pueblo, que durante todo el día van recorriendo las calles del pueblo al son de canciones tradicionales y al compás marcado por los carochos, visitando a su paso cada una de las casas de la localidad.


