Irritación
y sequedad cutánea
El concepto de irritación cutánea es muy amplio. Es uno
de los problemas a los que con más frecuencia se enfrentan las personas a lo
largo de su vida. Se considera que la piel está seca, cuando su contenido de
humedad cae por debajo del 10%. Una de las patologías más comunes asociadas a
la sequedad de la piel es el eczema. También destaca la dermatitis atópica cuya
presentación varía con la edad. En los recién nacidos aparece como placas
inflamatorias y durante la adolescencia las zonas que se ven afectadas
especialmente son la cara interna del codo y detrás de la rodilla.
La dermatitis atópica puede aparecer en cualquier época
de la vida, aunque es bastante frecuente que lo haga entre los 3 y 6 meses de
edad. Se estima que entre un 10 y un 20% de los niños que acuden al dermatólogo
padecen esta afección. La prevalencia de la dermatitis en los países
industrializados es de un 5 a un 10%.
El tratamiento de la dermatitis, debe basarse en la
supresión de los irritantes cutáneos y en una adecuada hidratación. Las
enfermedades de la piel representan un motivo frecuente de consulta en la
farmacia. Sin embargo, en muchos casos se entremezclan los aspectos sanitarios
con los meramente estéticos. Al paciente le preocupa más la imagen que puedan
percibir los demás sobre su enfermedad cutánea que las molestias que puedan
derivarse de ella.
Gran parte del esfuerzo terapéutico ha de dirigirse a
hidratar la piel por medio de baños para después, retener la hidratación
mediante la aplicación de sustancias hidratantes. En el caso de los niños
deberemos ducharlos en vez de bañarlos, y sólo con agua templada. Además, los
secaremos con ligeros toques sobre la piel con la toalla evitando frotar.
El farmacéutico tendrá en cuenta entre otros factores, la evolución de las lesiones, los síntomas, los medicamentos que el paciente pueda estar tomando y las alergias. Asimismo, debe aconsejar la necesidad de ducharse con agua templada y la utilización de jabones emolientes cosméticamente compatibles con el paciente. Su aplicación debe ser tan frecuente como sea posible. Si el paciente no responde adecuadamente a las medidas propuestas, debe acudir al dermatólogo para un diagnóstico médico y establecer el tratamiento adecuado.

