Arco de Doña Urraca
El tránsito de vehículos por el Arco de Doña Urraca ha
llegado a su fin. La decisión, adoptada por el Ayuntamiento de Zamora, ha
provocado reacciones encontradas entre parte del vecindario, pero el gobierno
municipal sostiene que responde a una evaluación prolongada en el tiempo y apoyada
en informes técnicos y policiales.
Desde el Consistorio recuerdan que el debate no es nuevo.
Ya en 2020, un informe elaborado por la Policía Municipal de Zamora advertía de
los peligros derivados del paso de coches bajo este arco románico del siglo
XII. El documento señalaba riesgos evidentes tanto para peatones como para
conductores, una problemática que se ha intensificado con la progresiva
ampliación del tamaño de los vehículos modernos.
La reciente intervención de restauración ha cambiado
además el contexto. El monumento, recuperado y con mayor visibilidad, se ha
convertido en un punto de atracción para visitantes. En los expedientes
municipales figuran fotografías donde se aprecia a turistas caminando a escasos
centímetros de coches en circulación, una convivencia que las autoridades
consideran incompatible con las condiciones mínimas de seguridad y con la
conservación del bien histórico.
En cuanto a las consecuencias económicas, el Ayuntamiento
niega que el cierre perjudique al comercio local. El acceso de vehículos de
reparto ya estaba limitado con anterioridad y se mantienen itinerarios
alternativos para llegar a viviendas y garajes. La principal vía de desvío
discurre por la calle del Riego, lo que implica un recorrido algo más largo,
pero sin prohibición de entrada a residentes.
Según los cálculos municipales, ese rodeo añade
aproximadamente un minuto y cuarenta segundos al trayecto habitual. Una demora
que, a juicio del gobierno local, resulta razonable si se compara con el
beneficio de evitar el deterioro del arco y reducir situaciones de riesgo. “No
se está impidiendo el acceso al barrio, sino evitando que los coches atraviesen
una puerta histórica que no fue concebida para ese uso”, explican fuentes
municipales.
El análisis de alternativas tampoco ha sido descartado a
la ligera. Se estudiaron opciones como la colocación de cámaras de control o
bolardos automáticos. Las primeras podrían provocar sanciones no deseadas a
residentes y usuarios, mientras que los segundos están siendo retirados en muchas
ciudades por los problemas que generan en la circulación. También se valoraron
modificaciones en los sentidos de algunas calles, aunque los técnicos
policiales no las consideran viables en este momento.
Desde el Consistorio subrayan que la medida no responde a
una improvisación. Durante los últimos cinco años se han evaluado distintas
posibilidades en coordinación con los servicios de tráfico y los responsables
de patrimonio. Aunque el escenario sigue abierto a revisiones futuras, el
cierre al tráfico se presenta actualmente como la única opción que equilibra
seguridad y conservación.
“El Arco de Doña Urraca es una de las entradas más
emblemáticas del primer recinto amurallado”, sostienen desde el Ayuntamiento.
“Protegerlo implica asumir pequeñas incomodidades en la movilidad diaria, pero
también garantizar que este símbolo de la ciudad llegue intacto a las próximas
generaciones”.


