Puebla de Sanabria
Sanabria aparece documentada en una de las actas del concilio
de Lugo del 509, aunque como indican no pocos autores, podría ser una
referencia a la totalidad de la comarca sanabresa y no a la actual
localidad de Puebla. Sanabria vuelve a ser documentada en el siglo VII,
esta vez como parroquia sueva y ceca visigoda bajo el nombre de Senapria.
Es en el siglo X cuando se confirma la
existencia de una Urbs Senabrie como referente territorial, según
indican los primeros diplomas del monasterio de San Martín de Castañeda,
época en la que la localidad quedó integrado en el Reino de León. Los
historiadores han especulado sobre la posible existencia en esta época de algún
tipo de fortificación en la puebla, impulsada por los reyes leoneses en su
avance hacia el sur, dato que no ha podido ser respaldado por la documentación
existente ni por los vestigios arqueológicos hallados.
La consolidación de este núcleo urbano como cabeza de
toda la comarca sanabresa debió producirse a partir del reinado de Alfonso
VII de León (1126 a 1157). En 1132 la villa ya contaba con un castillo,
conforme se documenta a través de sus tenentes: conde Ponce Fernandizi (1132) y
posteriormente su hermano Xemeno Fernandizi, Roderico Petri señor
de Senabria et de Carvaleda (1150), del 1158 al 1161 Ponce de Cabrera
y Rodrigo Pérez de Sanabria, Fernando Ponce (1164), en 1171 mandante
Senabrie comité Poncius et comitissa María Fernándiz y Fernandus
Aldefonsus (1188).
Mapa de Puebla de Sanabria publicado en 1863 y realizado
por Francisco Coello
Alfonso IX de León organizó en el 1195 las funciones
políticas, económicas, jurídicas y militares de Puebla de Sanabria,
convirtiéndola en uno de los bastiones leoneses de la frontera con Portugal.
Además, el 1 de septiembre de 1220 convirtió esta villa en una de sus pueblas,
concediéndole una carta puebla, inspirada en el Fuero de Benavente,
reedificando y mejorando además su castillo y sus defensas muradas. Es por
tanto de esta época la innovadora planta del castillo de Puebla de Sanabria,
con
su forma cuadrangular, pero rematada en sus ángulos por
cubos circulares, algo prácticamente inusual hasta la Baja Edad Media. El
impulso dado a la villa por este monarca hizo que Puebla de Sanabria fuera
adquiriendo a lo largo del siglo XII una notable relevancia
económica, política y militar, que será mantenida con posterioridad, como
muestra la confirmación y modificación parcial de su carta foral por el
rey Alfonso X el Sabio(Sevilla, 19 de mayo de 1273).
Durante el siglo XIV, la villa fue propiedad de Juan
Alfonso de Alburquerque, del conde Fernando de Castro o de Alvar Vázquez de
Losada, entre otras personalidades de la época. Alvar Vázquez, de la familia
noble local de los Losada, recibió esta villa, su alfoz y la Carballeda en una
donación efectuada por Juan I y que recibió en régimen
de mayorazgo. En 1451 la mitad de la villa y toda su tierra es vendida por
doña Mayor de Porras a Alonso de Pimentel, tercer conde de Benavente. Este
hecho conllevó, además, que el citado conde tomara posesión de su castillo. A
mediados del siglo XV, tras extinguirse las dos líneas principales de la
familia Losada (sólo subsistió la rama de los señores de Rionegro), los
Pimentel adquirieron por donación regia la otra mitad de Puebla. Años después,
los Reyes Católicos devolvieron a los Losada su mitad de la villa, motivo por
el que Rodrigo Alonso de Pimentel tuvo que permutar esa propiedad a doña Leonor
de Melgar, viuda de don Diego de Losada, por la hacienda que tenía en
Montamarta (1489). Desde este momento, la vida política y social de la villa y
su alfoz fueron dirigidas por los Condes de Benavente, que pusieron y
quitaron de su cargo a diferentes alcaldes, como pudieron ser Pedro de
Montemolín (1474) o Pedro de Sosa (entre 1490 y 1492).
Durante el siglo XVII, Puebla de Sanabria participó
de manera principal y directa en la guerra de Restauración
portuguesa al estar enclavada en pleno frente de batalla, siendo José
Martínez de Salazar el gobernador de la villa durante dicho conflicto
bélico. Por aquellos mismos años, las defensas de la villa fueron
reedificadas y
mejoradas, constando ya en 1642 la Puebla de Sanabria
como plaza fortificada. No obstante, como consecuencia de la Guerra de
Sucesión ocurrida en España entre los partidarios de Felipe de
Anjou y el Archiduque Carlos, la villa fue ocupada en 1710 por tropas
portuguesas, que la mantuvieron hasta el 24 de diciembre de 1715, año en que
fue recuperada por los ejércitos españoles y entregada a la Monarquía
Hispánica en virtud de la Paz de Utrecht.
Durante toda la Edad Moderna, Puebla de Sanabria fue la
cabeza y capital de una receptoría, la de Sanabria, que se integraba en la
provincia de las Tierras del conde de Benavente. En todo caso, al
reestructurarse las provincias y crearse las actuales en 1833, Puebla pasó a
formar parte de la provincia de Zamora, dentro de la Región Leonesa,
pasando a encabezar en 1834 el partido judicial de Puebla de Sanabria.
En cuanto a la configuración del municipio, cabe señalar
que la localidad de Ungilde se integró en el municipio de Puebla en
1967, haciendo lo propio Castellanos en 1973.
Cabe destacar el conjunto urbano de Puebla de Sanabria,
resultado de las múltiples intervenciones a las que se ha visto abocada en su
devenir histórico. Su extremo norte conserva las principales edificaciones,
reflejo de su antiguo poder civil, militar y eclesiástico. Su recinto urbano se
encuentra limitado por estructuras defensivas de la época medieval que fueron
modificadas y reforzadas a partir del siglo XVII. En su
interior se conservan dos núcleos diferenciados, la villa
y el arrabal, ambas separadas por una vaguada natural. Existió un primer núcleo
amurallado, posteriormente ampliado, en el que se construyen los edificios más
nobles y significativos, como son el castillo de los condes de Benavente edificación
de la que destaca su torre del homenaje, popularmente denominada torre del
Macho, la iglesia de Santa María del Azogue, la barroca y señorial ermita de
San Cayetano y la más humilde casa consistorial. La posterior ampliación hacia
el sur de este primer recinto incluyó el denominado Arrabal, en el que destaca
como elemento singular un pequeño humilladero correspondiente a la capilla de
San Pedro del siglo XVIII.
La villa cuenta con el reconocimiento y protección
derivada de su declaración de conjunto histórico y artístico, pero también
algunos de sus principales inmuebles cuentan con el reconocimiento propio de la
categoría de monumento, entre ellos:
El Castillo
de los Condes de Benavente, construido sobre una fortaleza
plenomedieval a mediados del siglo XV (1455-1499) por Rodrigo
Alonso Pimentel, IV conde de Benavente. Ocupa una posición privilegiada
dentro del promontorio en el que se asienta el casco antiguo de la ciudad.
Edificado en sillería de granito sobre un recinto de planta cuadrangular, es
custodiado por cubos semicilíndricos que están desigualmente distribuidos, un
puente levadizo y todo ello dominado por la gran torre del homenaje, interior y
exenta, que se conoce popularmente como el Macho.
Esta fortificación participó activamente en las guerras
con Portugal, encontrándose en 1710 en un notable estado de deterioro, por lo
que se prefirió construir un nuevo fortín para proteger la frontera con
Portugal. En 1887 pasó a ser propiedad del Ayuntamiento que desde entonces lo
ha destinado a diversos fines. En la actualidad cumple una finalidad cultural,
encontrándose en el ala norte enominado casa del Gobernador el centro de
visitantes y la oficina municipal de turismo. La torre del homenaje es la sede del
Centro de las Fortificaciones, en el que se ofrece información de la historia
del castillo, de la villa y de las fortalezas de la provincia de Zamora. En el
ala este se encuentra la casa de la cultura, con tres salas destinadas al salón
de cctos, la biblioteca municipal y la sala de exposiciones.
Iglesia
de Santa María del Azogue, construida en el siglo XII,
románica, pero con importantes transformaciones en los
siglos XVI, XVII y XVIII. Se encuentra situada en la plaza
Mayor, cerrando este recinto urbano por su costado oriental. Es de planta de
cruz latina, con cabecera poligonal reforzada con contrafuertes y crucero con
bóvedas de crucería. La puerta meridional, se encuentra situada bajo un porche
situado entre la torre y el brazo sur del crucero. Consta de
tres arquivoltas de medio punto abocinadas sobre jambas. La exterior
decorada con flores tetrapétalas, la de en medio es un baquetón rodeado de
tallos que se entrecruzan formando rombos y la interior está formada por una
nacela entre dos boceles. La otra puerta, la occidental, formada por cuatro
arquivoltas apuntadas. Mención aparte merecen las columnas y estatuas a ellas
adosadas, realizadas en piedra pizarrosa, mientras que el resto es de granito.
Sobre su clave se ve empotrado una cabeza de caballero barbado.
Casa
consistorial. Se encuentra situado en la plaza Mayor,
cerrando uno de sus costados. Tiene planta rectangular, con dos altura y ha
sido construido en mampostería. La fachada cuenta con un porche en la planta
baja, en el que se abren tres amplios arcos de medio punto y columnas dóricas,
y sobre él, como repitiendo el esquema, una galería porticada con cuatro arcos.
En cada extremo hay una torrecilla, gemelas entre sí, que están cubiertas con
pizarras de lajas irregulares, a la manera tradicional de la comarca de
Sanabria.
También son dignos de mención el fuerte de San Carlos que se ubicó
extramuros, en la salida hacia Portugal, cerca de una de las tres puertas, la
de San Francisco, sobre una peña desde la que se puede tener una buena
perspectiva de la villa. Tiene forma pentagonal, aún conserva restos de un foso
y contrafoso. Por último, la ermita de San Cayetano (siglo XVII, barroca).
Cuenta con el Museo
de Gigantes y Cabezudos, situado en la calle de San Bernardo, en pleno
conjunto histórico. El él se exhiben los diez gigantes y los treinta y tres
cabezudos que suelen desfilar en las distintas fiestas y eventos de la villa.
Los desfiles de gigantes se vinculan con la creación en 1848 de la
archicofradía de Nuestra Señora de las Victorias, ya que desde ese año desfilan
en las fiestas de los días siete y ocho de septiembre. En los años 50 del
siglo XX, tras la prohibición de los desfiles de gigantes y cabezudos, el
Ayuntamiento comenzó a adquirir los distintos personajes que desfilaban y otros
nuevos que ahora se exhiben en este museo.
La patrona de Puebla de Sanabria es la Virgen del
Azogue cuya festividad se celebra el 15 de agosto. Aunque durante años se
dejó de celebrar actualmente se organiza un mercado
medieval declarado de interés turístico regional. Las grandes fiestas de
Puebla de Sanabria son las fiestas en honor a la Virgen de las Victorias,
cuyo día grande es el 8 de septiembre y los días 6, 7, 9 y 10 también hay
fiesta. Están consideradas unas de las mejores fiestas de España debido a su
pirotecnia (los toros de fuego que son lidiados a lo largo de la madrugada),
desfiles de gigantes y cabezudos, el pregón y el chupinazo, conciertos y muchas
más tradiciones que hacen de estas fiestas algo especial y distinto. Son las
mejores de fiestas de la comarca de Sanabria sin duda.
El primer fin de semana de febrero se celebran las fiestas en honor a la Virgen de las Candelas, patrona del barrio de San Francisco de Puebla de Sanabria, son unas fiestas con un gran ambiente festivo durante el fin de semana y cuyas peculiaridades son la quema de una gran hoguera el sábado, y que las verbenas hasta el amanecer tienen lugar dentro de un gigantesco local.



