Virginia S. Carbajo: escribir para volver a casa
Hay quienes regresan a su tierra cada verano y quienes
nunca se han ido del todo. Virginia S. Carbajo pertenece a este segundo grupo.
Vive en Móstoles, Madrid, pero su biografía, su mirada y ahora también su
literatura están profundamente ancladas en Sanabria, la comarca zamorana que
atraviesa su vida y da sentido a su última novela, Noroeste.
Nacida en Zamora el 26 de agosto de 1980 “porque en
Sanabria no había hospital”, Carbajo creció y se formó en Madrid, aunque su
identidad se forjó entre los pueblos sanabreses, los veranos interminables, las
navidades familiares y las historias contadas al calor de la lumbre. “El burro
es de donde pace y no de donde nace… pero este burro es de Sanabria”, afirma
con ironía y orgullo, consciente de ese sentimiento casi militante que define a
quienes se saben herederos de una tierra dura, hermosa y olvidada.
Sanabria no es para ella un decorado paisajístico ni un
destino turístico reducido al lago glaciar, la gastronomía o las fiestas
patronales. Es memoria, patrimonio inmaterial, lengua, modos de vida y
comunidad. Son las palabras que usaban sus bisabuelos, los filandares y
seranos, la gaita y el tamboril, las casas construidas con lo que había a mano,
la agricultura ecológica antes de que tuviera nombre y, sobre todo, el carácter
recio de las mujeres sanabresas, pilares de una sociedad rural que sobrevivió
con trabajo, sacrificio y un fuerte sentimiento de pertenencia.
Esa conciencia de pérdida la de un legado que se diluye a
medida que desaparecen quienes pueden contarlo atraviesa tanto su vida como su
escritura. Carbajo ha leído con devoción a los autores y autoras que han
documentado la riqueza cultural y etnográfica de la comarca y reconoce en ellos
una deuda y un impulso: el de seguir contando Sanabria.
Su trayectoria profesional, sin embargo, parecía alejada de la literatura. Licenciada inicialmente en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid, recondujo su vocación hacia la educación. Se diplomó en Magisterio de Educación Primaria y en 2007 aprobó las oposiciones al Cuerpo de Maestros. Desde entonces ejerce en un centro público preferente para alumnado sordo en Móstoles, donde destaca su compromiso con la inclusión, la educación emocional, la ecología, la lectura y la creación literaria.
La escritura, no obstante, siempre estuvo ahí. En 2023
autopublicó El club de las piedras mágicas y la maldición del intruso, una
novela infantil de aventuras dirigida a lectores de unos ocho años, que tuvo
una excelente acogida. Pero fue en el verano de 2021 cuando comenzó a gestarse
el proyecto más personal de su carrera literaria: Noroeste.
La semilla de la novela está en un recuerdo de infancia.
Con apenas ocho o nueve años, Virginia escuchó a sus abuelos hablar, en la casa
familiar de Sanabria, de la noche del 9 de enero de 1959, cuando la presa de
Ribadelago reventó y arrasó el pueblo, causando la muerte de 144 personas.
Aquellas conversaciones, repetidas a lo largo del tiempo, fueron dejando una
huella profunda. La autora se estremecía no solo por el sufrimiento de las
víctimas, sino por la certeza de que se trató de una tragedia evitable y, en
gran medida, impune.
Con los años, Carbajo se documentó a fondo: libros,
artículos, documentales, entrevistas. Descubrió que, incluso entre quienes
veranean en la zona o tienen raíces familiares allí, el conocimiento sobre la
catástrofe era superficial o inexistente. De esa constatación nació la idea de
contar la historia desde otro lugar: el de la novela negra, un género capaz de
llegar a públicos diversos y de convertir la memoria histórica en un relato
accesible y emocionante.
Noroeste
arranca el 3 de enero de 1959, con una boda en una aldea sanabresa, y da un
salto hasta julio de 2024, cuando la periodista Silvia Gallego regresa a su
tierra para trabajar como corresponsal de La Gaceta de Zamora. El hallazgo de
un cadáver el de una mujer recién casada desencadena una investigación que
llevará a la protagonista a recorrer Sanabria, Portugal, Zamora y León, y a
enfrentarse a una conexión inesperada con la catástrofe de Ribadelago.
Acompañada por una veterana redactora, un biólogo portugués y los habitantes de
ambos lados de la frontera, Silvia se adentra en las raíces de la comarca y en
una verdad incómoda que el tiempo no ha logrado borrar.
Aunque la autora insiste en que no es de Ribadelago, su
propósito es claro: contribuir a que la tragedia no quede relegada a un hecho
local sin importancia, mantener viva la memoria de quienes murieron y rendir
homenaje a la dignidad y fortaleza de los supervivientes.



